lunes, 22 de julio de 2013

Nuestras Perlas Cultivadas

A diferencia del resto de piedras preciosas que deben ser extraídas de la tierra, las perlas son creadas por ostras perliferas vivas. Las perlas se forman como defensa ante un agente externo irritante, por ejemplo un grano de arena o un parásito. Con el paso del tiempo se irán generando capas de nácar que son segregadas en torno a este elemento externo, en un intento por protegerse, mientras este agente permanezca dentro de la ostra, esta seguirá segregando nácar, dando como resultado al paso de los años la formación de la perla.

En las perlas cultivadas, este agente externo es introducido a mano. Las perlas de cultivo tienen todas las propiedades de las perlas naturales, pues como estas, se obtienen de ostras perlíferas vivas, siendo la única diferencia la intervención del hombre para provocar en ellas la formación de las perlas.

Únicamente a través de los rayos X se podrían establecer la diferencia entre perlas cultivadas y las perlas naturales (para identificar el objeto que causó la formación de las perla) puesto que en ambos casos el proceso de crecimiento es el mismo.

En joyería las perlas que se utilizan son perlas cultivadas, ya que la producción de perlas naturales es tan escasa que sería imposible abastecer a toda la industria.

Ya que su formación es totalmente natural, existen numerosas formas, colores y tamaños, dependiendo de la ostra en la que se hayan formado, del agua en la que se encontraba, o la temperatura de esta.



Por lo tanto las perlas son obra de una artesanía natural y las fallas ligeras están absolutamente permitidas. Incluso para algunas personas las perlas más bellas son las barrocas, es decir, las no esféricas. A su vez las barrocas se clasifican como regulares (en forma de lágrima, óvalo o botón) e irregulares (amorfas o declaradamente torcidas).

Al examinar una perla pueden determinarse fácilmente algunas características tales como el tipo de perla, tamaño, color y forma, para seguidamente realizar una valoración sobre el brillo y superficie que presentan, así como la homogeneidad del hilo y el resultado aparente de unir en línea perlas similares.

La enumeración de matices de una perla da lugar a su clasificación, pero no determinan su calidad. Cada matiz por sí mismo no representa nada, es el conjunto de matices el que transmite la autenticidad y belleza de la perla.

Comercialmente las perlas están clasificadas en orden de importancia, Brillo, Perfección de la superficie, forma, color, tamaño. Los expertos recomendamos dejarse seducir por el brillo de las perlas y no por su tamaño. Creemos que el oriente es lo más importante. Las perlas más pequeñas suelen ser mucho más brillantes. Las más grandes tienden a tener pequeños abollones, hoyuelos y cambios de color.

¿Qué es el oriente de una auténtica Perla cultivada?
La optima combinación de Iridiscencia y Lustre
La Iridiscencia muestra el reflejo de los colores del iris en la superficie de la perla.
Y el Lustre es el resultado del reflejo.

AAA Muy intensa
AA Intensa
A Poco Intensa
B Sin apenas oriente

Para lograr perlas del tamaño de una avellana o más grandes, se demora a más de 4 años su cultivo, pues hay que tener en cuenta que evolucionan a partir de un simple grano de arena o pequeña pieza de nacar. Las perlas naturales o las de cultivo son auténticas si chirrían al frotarlas con los dientes, siendo este un método sencillo para poder reconocerlas.

Todas nuestras perlas han sido cultivadas con nucleación orgánica y son del tipo Freshwater Pearl o de Agua Dulce (Popularmente Perlas de Río)

Ostra Madre Perlera "Ikekou Unio Margaretafera Oyster" y "Cumingi de Hyriopsis"

Areas de cultivo: Este de China, Japón; Estados Unidos

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